martes, 1 de octubre de 2019

Los conciertos al aire libre en las fiestas patronales diversidad de opiniones (como en los toros).



Ay los conciertos en plazas públicas en las fiestas patronales, ¿qué divertidos son?. Pues depende. Sí eres concejal de festejos creo que algún dolorcito de cabeza te pueden ocasionar. Sí eres alguna de las empresas que organizan estos eventos seguramente estarás encantado, si eres policía local puede no tocarte  trabajar ese día en que justo canta quien te gusta, (lo cual también es aplicable a la seguridad privada contratada), si tienes un bar o un restaurante ya besas por donde pisan los miembros de la Corporación Municipal, si eres artista pues miel sobre hojuelas, si eres funcionario de limpieza te acordarás del concejal, del cantante y quizá también de sus santas y respetables madres, pero si vives justo al lado de dónde se celebran, lo que los cursis llaman eventos musicales, pues lo mismo no te alegras tanto por el ruido que generan, o si, que de todo hay en la viña del Señor.


Es muy difícil contentar a todos, eso es comprensible, pero los romanos ya decían que ubi societas ibi ius, que traducido significa que dónde hay gente más vale que existan normas para no terminar como en San Quintin, vamos que hay que ceñirse a las normas jurídicas que regulan nuestra sociedad, nuestros derechos y nuestras obligaciones.

El problema de los conciertos al aire libre es el ruido, me refiero no a la música, que para gustos los colores, sino al molesto ruido que, durante las pruebas de sonido, los ensayos, en el concierto en sí y en los bises,  tienen que soportar los vecinos colindantes a los escenarios, porque seamos realistas, la finalidad de los altavoces es que todos oigan la música, los que están en primera fila y los del fondo y también los de los alrededores, que ya sabemos como funcionan las leyes de la física.

Jurídicamente el ruido está regulado en normas internacionales, comunitarias, estatales, autonomícas y en ordenanzas municipales y todas ellas tienen como fundamento reconocer el descanso como un derecho fundamental que debe ser protegido.

El presumible dolor de cabeza que tendrían los concejales de cultura, festejos o como se denominen en cada ayuntamiento, tiene su lógica, porque claro, coordinar los intereses de todos los ciudadanos, seguir las normas de los diferentes procedimientos administrativos que deben aplicarse para organizar los conciertos, soportar la presión que implica cumplir tu programa, elegir a los músicos, quienes también, como es lógico tienen sus afectos políticos y defenderse de los ataques de la oposición y de la ira de los vecinos que ven invadida su derecho a la inviolabilidad del domicilio pues fácil, fácil no debe ser y menos aún cuando estos concejales tienen que mantener su posición al respecto a toda costa.

El problema surge cuando ese dolor de cabeza no existe, cuando simplemente se impone una decisión guste o no, sin escuchar opciones más favorables a todos e incluso haciendo arriesgados malabarismos jurídicos.

Por ello, el éxito de los Ayuntamientos en la organización de las fiestas patronales,  no debería medirse, únicamente, por las críticas favorables, por el número de personas que acuden o por los ingresos percibidos, sino por la certeza de que se ha velado por los intereses de todos, también de quienes tienen derecho a no soportar aquello a lo que no están obligados.






lunes, 5 de septiembre de 2016

De parques, niños, perros y demás especies.

Una de las mejores cosas que tiene ser mamá son las maravillosas jornadas de parque.

Tu nene corre, juega con otros niños, se tira por el suelo, se sube a las pirámides de cuerda, juega al balón, se pelea, se amiga, comparte juguetes y demás cosas con los amigos, el paraíso vamos.

Mientras tú vástago disfruta, tú te dejas los ojos para encontrarle cada vez que se da la vuelta y haces yoga mental para asumir aquello de que tienes dos lavadoras sin planchar y otra funcionando y que al paso que lleva vas a tener que meter la ropa del crío con el dentro en la lavadora, que tienes un montón de trabajo pendiente, etc, etc, etc.

Si tienes suerte y coincides con alguna mamá amiga o conocida pues miel sobre hojuelas, mientras comentas, críticas o te das recetas de cocina se pasa un poco el tedio, pero en general, relajante lo que se dice relajante, al menos para mí, no son las tardes de parque.

Por eso una intenta tomarlo con filosofía sabiendo que al menos el nene está pasándoselo bien y hala todos felices.

Sin embargo hoy esa maravillosa paz se ha visto perturbada por un suceso inaceptable. 
Me gustan los animales, los de los demás, en sus casas y si es posible lejos de mi, aún así jamás haría daño a ningún adorable bichito, salvo que hubiera un ataque previo, pero es totalmente inaceptable que se presente un irresponsable con un perro suelto en un parque donde juegan niños y que el can, aunque no perteneciera a los calificados como potencialmente peligrosos, tuviera el suficiente tamaño como para perseguir a los niños, quienes corrían como locos llegando incluso a subirse a sus hombros, con el consiguiente berrinche, susto y llorera de los crios y la justificadisima indignación de los adultos.

No hace falta decir que el dueño del animalito casi ha sido corrido a gorrazos después de recibir los ataques de los intrépidos abuelos y madres en defensa de las criaturitas.


El tema de conversación estaba servido, hoy no me he aburrido, una que es letradita de vocación, ha soltado su discurso lamentando que la conducta de dejar perros sueltos en el parque donde haya menores ya no sea falta, pero al mismo tiempo alegrándose de que ahora esas conductas sean objeto de indemnización en virtud del artículo 1902 del Código Civil, responsabilidad extracontractual, sin perjuicio de las sanciones administrativas que correspondiesen.

La pena ha sido que con el afán de calmar a los nenes, nadie le ha parado al propietario del perrito para tomarle datos, sujeto que ha salido pitando superando a Bolt en la carrera delos 100 metros lisos, jopetas!.

domingo, 11 de mayo de 2014

lagarto lagarto voy a hacer testamento

Ay ay que lo mismo alguno de mis amables lectores se pone nervioso con este tema, (antes de continuar cuando digo amables lectores me refiero también a amables lectoras, pero a mi me enseñaron en mi cole que al hacer una referencia genérica no hace falta decir el femenino, lo aclaro para no herir susceptibilidades).

 
Pues bien, prosigo. Los testamentos. Que no, que no, que por visitar al notario no se muere uno, y además se solucionan muchos problemas.

Es frecuente encontrarse con disposiciones testamentarias que yo llamo clónicas. Es decir se otorgan testamentos en los que se contienen cláusulas tipo, dejo todo a mi marido, mi marido me deja todo a mi y cuando nos muramos pasa a los hijos por partes iguales.
Vale, genial que familia tan bien avenida, como se quieren todos, que bonito es el amor conyugal, filial y fraternal.

Pues no, eso está muy bien, pero ¿qué pasa si me divorcio y se me olvida que hice testamento?, pues que si no lo cambio después de volverme a casar va a heredar mi primer marido.

¿Y si resulta que dejó la herencia a mi primo y se muere antes que yo? ¿hereda su hijo?. Pues depende de que haya establecido o no sustitución.

¿Y si resulta que mi casita que compré a mi hijo cuando se casó, con el dínero que heredé yo de mi tía Lola, se la quedaría la bruja de mi nuera en caso de que mi hijo fallezca?. Pues tendré que aludir al derecho de troncalidad.

¿Y si no quiero dejar el tercio de libre disposicióna  mis hijos y quiero que sea para la Asociación de Gatos Callejeros y encima no quiero que divida mi herencia un juez?. Pues tendré que haber hecho partición y prohibir intenvención judicial.

¿Y si quiero dejar mi sortija de esmeraldas a mi hermana Paquita y no a mi hermana Cecilia?. Pues estacleceré un legado.

¿Y si mi marido y yo nos matamos con el coche, tendrá la custodia de mis hijos mi hermana Rita que vive en Paris, cuando yo prefiero que sea mi cuñada Alicia que tiene más relación con ellos?.



Todas estas cuestiones  y muchas más se me han presentado en estos años en mi despacho. Todas hubieran tenido una más fácil y rápida solución si simplemente el testamento hubiera recogido de una forma más amplia la voluntad del testador.

Evidentemente no es función del Notarío contemplar esas cuestiones, porque ellos protocolizan y aunque aconsejan no entran en estos detalles. Por eso mi consejo es el de siempre, acudir al profesional. El coste de la consulta merece la pena, salvo que se pretenda jorobar a los herederos, que nunca se sabe, aunque también se puede uno "volver locos" a los herederos redactando un testamento rebuscado, pero esa es otra historia, (je je).



Gracias por leerme y si teneís algunas dudas sobre algún tema decidmelo en los comentarios y yo os contesto.

Saludos y hasta pronto.